Dar clases, lo que más amo.

Dar clases es, sin dudas, una de las cosas que más amo. Hace años que abro las puertas de mi cocina para enseñar, compartir, probar, equivocarnos y aprender juntos. Y si hay algo que fui entendiendo con el tiempo es que no me interesa que vengas solamente a buscar una receta. Quiero que entiendas lo que estás haciendo. Que te animes a meter mano, preguntar, cambiar ingredientes, probar combinaciones y, por qué no, hacer un poco de lío. Porque para mí aprender a cocinar también es ganar libertad. Es poder abrir la heladera un martes cualquiera, mirar lo que tenés y pensar: bueno, con esto hago algo rico.

¿Cómo son mis talleres?

Son espacios descontracturados, participativos y muy reales. Dependiendo de la temática pueden ser demostrativos o prácticos, pero en ninguno te quedás simplemente mirando. Acá participan las manos, la cabeza, el cuerpo y también el paladar.

Hay que manchar el delantal y el cuaderno de notas.

Cocinamos, probamos, olemos, tocamos, hablamos de ingredientes, técnicas, reemplazos y de todas esas pequeñas cosas que hacen que después una receta deje de ser algo que tenés que seguir al pie de la letra. Y si algo sale distinto a lo esperado, mejor. También aprendemos de eso.

Cocina natural, rica y posible

Hoy gran parte de mis talleres están atravesados por una cocina natural y antiinflamatoria, pero llevada a la vida real. No me interesa una alimentación llena de prohibiciones ni ingredientes imposibles de conseguir. Me interesa enseñarte a elegir mejor, entender qué comemos y descubrir que cocinar con buenos ingredientes puede ser mucho más simple de lo que parece. Trabajo con proveedores de confianza, productos agroecológicos siempre que puedo, ingredientes locales y pequeños emprendedores que me encanta acompañar. Porque para mí cocinar también es saber un poquito más sobre lo que ponemos en nuestro plato.

TALLERES PARA DESINFLAMARSE

En mis talleres de cocina antiinflamatoria busco compartir recetas, herramientas, hábitos y consejos para llevar este tipo de alimentación a la vida real, de una manera simple y posible.

Para mí, comer antiinflamatorio es, sobre todo, sentirse bien. Sentirse liviano y cómodo. No ser un globo después de comer, con la panza hinchada y esa sensación de estar a punto de explotar.

Creo que tenemos que aprender a escucharnos, porque normalizar el malestar, la hinchazón o el famoso bloating —la forma cool de llamarlo— no debería ser parte de nuestra vida. Te dejo más info sobre la inflamación y por qué es tan importante vivir desinflamados.

+ antiinflamación

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