Qué felicidad verte por acá. Te cuento un poquito más sobre cómo son mis talleres y mi manera de enseñar cocina.
Los talleres son espacios descontracturados, de aprendizaje y disfrute, donde no venís solo a llevarte recetas, sino herramientas para animarte a resolver en tu propia cocina.
Sean demostrativos o prácticos, acá se participa. Manos, cuerpo y mente se meten en la cocina. Hay que manchar el delantal y también el cuaderno de notas. Es así.
Trabajo con proveedores de confianza, en su mayoría agroecológicos, eligiendo siempre que puedo ingredientes locales y de pequeños emprendedores. Por mis talleres ya pasaron más de 2.000 alumnos, y cada uno también me enseñó algo a mí. Porque para mí cocinar es eso: aprender, probar, equivocarse y animarse a hacerlo distinto.
Y esto es probablemente de las cosas más lindas que me dejó enseñar. Durante todos estos años tuve más de 2.000 alumnos y cada uno, de alguna manera, también me enseñó algo a mí. Una pregunta que nunca me habían hecho. Una receta que salió diferente. Un ingrediente reemplazado porque alguien no podía comerlo. Un “Mar, ¿y si probamos así?”. Todo eso fue transformando mis clases y también mi manera de cocinar. Por eso mis talleres siguen cambiando conmigo.
No somos las mismas todos los días. Acá vamos a amigarnos con nuestras hormonas, entender nuestro ciclo y aprender a acompañarlo con comida, plantas y pequeños rituales. Porque conocernos un poquito más también es una forma de cuidarnos.
Las plantas llegaron a mi vida y nunca jamás se fueron. Quienes me conocen saben que voy con mi termito y la infusión (de acuerdo a la rueda) a todos lados. Me mejoraron, me sanaron y también fueron y son parte de mi fertilidad. Empecé probando, después estudiando y entendiendo para qué sirve cada una. Hoy forman parte de mi vida y me protegen.
Soy Mar, profe de cocina.
La cocina es parte de mi vida desde que tengo memoria. Ahí es donde estoy cómoda, puedo crear, probar y hacer un poco de lío también.
Trabajo desarrollando recetas y buscando lograr que cocinar rico y con buenos ingredientes no sea algo complicado ni imposible. Doy clases hace más de diez años, Con el tiempo me fui acercando cada vez más a una alimentación natural y antiinflamatoria, aprendiendo a elegir mejor lo que comemos sin volvernos locos en el intento.
En el medio apareció el mundo mágico de las plantas medicinales. Por mi propia historia empecé a estudiar sobre ellas y sobre terapias menstruales, y descubrí una manera mucho más simple de entender y acompañar al cuerpo. Hoy comparto todo eso que fui aprendiendo en talleres y encuentros 1:1. Porque para mí la cocina, las plantas y el bienestar están mucho más conectados de lo que pensamos.