Diagrama Lunar

SOMOS CÍCLICAS

Este es un regalo de mujer a mujer. Un diagrama lunar para que identifiques y registres qué es lo que sucede en tu cuerpo y cómo la Luna influye en él.

Un diagrama lunar es una herramienta de registro personal que usa las fases de la Luna como estructura visual. Se utiliza para observar nuestro ciclo menstrual, el estado emocional, la energía, el sueño, la creatividad, la sexualidad o distintas sensaciones corporales a lo largo de TODO el mes.

A mi me gusta representarlo como un círculo dividido en unos 28–30 días. Cada día anotás, por ejemplo, en qué fase está la Luna, en qué día de tu ciclo menstrual estás, cómo está tu energía, emociones, síntomas físicos, flujo cervical, deseo sexual, sueño, apetito, etc.

¿Para qué sirve? Principalmente para encontrar patrones. Después de varios meses podés empezar a notar cosas como: “cerca de mi menstruación necesito más descanso”, “en determinados días estoy mucho más creativa”, “mi energía aumenta alrededor de la ovulación” o “antes de menstruar estoy más sensible”.

También permite comparar tu ciclo menstrual con el ciclo lunar, aunque es importante separar esto de lo científico: la menstruación y la Luna tienen duraciones parecidas, pero no hay evidencia sólida de que las fases lunares controlen o determinen el ciclo menstrual. El valor del diagrama está sobre todo en el autoconocimiento y el registro de la propia ciclicidad, más que en asumir una influencia biológica de la Luna.

En pocas palabras: es como un diario menstrual, pero circular y asociado visualmente a la Luna

¿Sabías? Las fases de la Luna influyen en tu vida e interactúan con tus propios cambios hormonales.

Completarlo es MUY fácil. Te recomiendo tener tu tiempo (a mi me gusta estar sola y anotar de noche), prender inciensos, una velita, tener piedritas energéticas cerca. Tenés que conectarte con VOS misma.

La idea es anotar todo lo que te sucede desde lo físico, mental, emocional, lo que quieras. Este diagrama es bien simple para arrancar de a poco y puedas volverte cada vez más experta en lo que te sucede. Te recomiendo repetir este proceso entre 4 a 6 ciclos. A medida que vayas completando, vas a animarte a hacer tus propios diseños, diagramas y sumar más datos.

Esta práctica es una reconexión con vos y con tu sagrado femenino.

Te voy a mostrar con ejemplos cómo completarlo.

No te preocupes, después lo tenés en blanco para vos, para imprimir y completar.


FASES LUNARES

Estamos conectadas con las fases lunares. Ambas tenemos 4 fases y están vinculadas energética y poderosamente. Mirá:



Ahora te toca a vos, descargalo y empezá a completarlo:



Pensemos...

El ciclo lunar dura aproximadamente 29,5 días, una duración llamativamente cercana a la de muchos ciclos menstruales. Durante siglos, distintas culturas relacionaron la Luna, la fertilidad y los ciclos femeninos.

La Luna cambia constantemente y, sin embargo, sigue siendo la misma Luna.

Nosotras también.

Hay momentos de expansión y momentos de mayor introspección. Días con mucha energía y otros en los que necesitamos descansar. Momentos de fertilidad, menstruación, deseo, sensibilidad, creatividad o simplemente silencio.

Por eso podemos usar las fases de la Luna como una herramienta de observación y registro, sin necesidad de convertirlas en una regla sobre cómo deberíamos sentirnos.

Registrar para empezar a conocernos

Acá entra el diagrama lunar. Completalo, es un viaje de autoconocimiento.

Podemos registrar cada día en qué momento del ciclo estamos y qué está pasando en nuestro cuerpo: menstruación, flujo cervical, energía, emociones, sueño, deseo sexual, hambre, síntomas físicos, creatividad, temperatura basal o cualquier otra cosa que nos interese observar.

Y algo importante: no sacar conclusiones mirando un solo mes.

Lo ideal es registrar durante al menos tres ciclos para empezar a encontrar nuestros propios patrones. Un mes puede haber estrés, dormir mal, viajar, enfermarnos o simplemente atravesar algo diferente.

Después de varios meses, en cambio, podemos empezar a preguntarnos:

¿Esto aparece siempre antes de menstruar? ¿Duermo diferente después de ovular? ¿Cuándo tengo más energía? ¿Cuándo necesito estar más tranquila? ¿Cómo cambia mi flujo? ¿Qué señales me da mi cuerpo?

Porque conocer nuestra ciclicidad no significa vivir pendientes del ciclo ni hacer todo según una fase. Con el tiempo podemos empezar a reconocer qué cosas se repiten, qué cambia y en qué momentos del ciclo aparecen determinadas emociones, síntomas o niveles de energía. La clave no es sacar conclusiones rápido, sino observarnos con constancia. Esta práctica es ancestral y su objetivos es que te conozcas a vos misma, entiendas y respetes esos cambios.  

Significa algo mucho más sencillo:

Dejar de esperar que nuestro cuerpo sea exactamente igual todos los días y empezar a escucharlo un poquito más.


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