Vivir desinflamada va mucho más allá de lo que como. La alimentación importa, sí, pero también cómo dormimos, cuánto nos movemos, el estrés y hasta algunas cosas que usamos todos los días. Acá te cuento qué fui cambiando yo, qué aprendí en el camino y qué sigo aplicando hoy. Hacé click y entendé un poco más de todo este mundo desinflado.